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11 sept. 2012

 
SANTUARIO VIRGEN de la CUEVA / c.piloña
 
 lápida que recuerda la visita realizada el 27 de agosto de 1858, por la Reina de España Isabel II y el Príncipe de Asturias, a los que acompañaba San Antonio María Claret en su viaje a Covadonga.
 El santuario se encuentra ubicado en la localidad asturiana de infiesto perteneciente al concejo de piloña al abrigo de una cueva de roca caliza, en frente al llamado Campus de los Romeros, la
 cual se encuentra separada por el río Ranera o de la Marea.
 puente de acceso al santuario sobre el rio la marea
 No hay datos precisos sobre el origen del Santuario, aun­que algún autor lo sitúa en el siglo XIII en base a la leyenda transmitida por vía oral, a través de los siglos, de generación en generación. En el año 1850, un artículo escrito años antes por el erudito asturiano Don Nicolás Castor Caunedo, en el que se relata la leyenda:
«..En una época lejana, y no consignada en las crónicas, un noble paladín de origen portugués que se hiciera célebre por su esfuerzo en las batallas contra los moros, al regresar a su castillo de una expedición guerrera encontró muerta a la joven que amaba, y a la que iba en breve a llamar esposa. Tan inesperado desastre hizo casi perder la razón al enamorado adalid, que suponiéndolo castigo del cielo por sus numerosos pecados, huyó lejos de su morada y de su país con objeto de esconderse a la vista de los hombres en algún lugar oculto e inaccesible, y consagrarse allí a una vida de dolor y penitencia. Encerróse, pues, en esta cueva, cubierta a la sazón dejarales y maleza, y vivió en ella largo tiempo, alimentándose de yerbas y orando continuamente. El cielo se apiadó del devoto paladín, y premió su arrepentimiento con un precioso presente, que consistía en una imagen de la Virgen que en el sitio más retirado se le apareció milagrosamente. No confió a nadie ni el secreto de su existencia ni la del sagrado tesoro que encontra­ra; pero la Madre de Cristo lo reveló en sueños al piadoso cas­tellano de la cercana Torre de Lodeña, señor feudal de aquel territorio. Acudióéste en el instante a la Santa Cueva para cer­tificarse por sí mismo de la maravilla, y con sorpresa inexplica­ble reconoció en el solitario un antiguo hermano de armas. Prometióle no dar a conocer su nombre, e hizo allí construir una capilla que confió al cuidado del antiguo caballero portu­gués, que en traje de ermitaño consintió ya dejarse ver a los hombres.
Los señores de la Torre de Lodeña, conservaron por mu­chos siglos el patronato de la ermita de la Virgen de la Cueva, como consta de la escritura de fundación de la capilla del Car­men, sita en el mismo Santuario, otorgada a 26 de noviembre de 1706,...»


 virgen de la cueva
 Virxen de la Cueva hermosa
cómo non mueres de frío
debaxu d'esi peñascu
a la orillina del ríu



 campo de los romeros

 chiringuito del santuario de la virgen de la cueva.


 rio de la marea


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