El río Barayo forma en su desembocadura un complejo estuario en el que encontramos otros hábitats privilegiados, como el conjunto de la playa y sus dunas posteriores, los acantilados que la bordean y bosques de ribera. No es difícil atisbar aves migratorias que encuentran en este espacio una de sus escalas naturales. Especies que vuelan desde el norte de Europa a Africa y que disfrutan de la marismas de agua semidulce. Además, en este entorno coexisten tres especies amenazadas en el Principado, como son la nutria, el ostrero común y el cormorán moñudo.
RESERVA NATURAL DE BARAYO
En los acantilados que la cercan predomina la cuarcita y surgen una serie de cavernas de muy bella constitución. En marea baja emergen formas rocosas que ofrecen distintas coloraciones. Tonalidades que van desde el marrón oscuro, amarillos, naranjas hasta el rojo; se deben a incrustaciones de líquenes sobre la roca.
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